El festival asturiano Aquasella se ha vuelto uno de los imprescindibles para los amantes del sonido underground. Frente a propuestas más multitudinarias, la organización sigue apostando por la calidad musical, y por cuidar a su público. En esta edición el cartel resultaba aún más arriesgado, pues contaba con artistas que pocas veces visitan nuestro país.

Lo primero que llama la atención de Aquasella es su espectacular localización. Situado en un entorno natural único, entre montañas, las vistas al atardecer y el amanecer son únicas. Comenzamos nuestro día 1 con Surgeon y sus vertiginosos ritmos rotos en “El Bosque”. El escenario se encuentra entre árboles, sobre los cuales cuelgan luces, frente a un escenario lleno de pantallas. El resultado era increíble, especialmente de noche. En cuanto al set del de Birmingham, fue lo que esperábamos. Bombos crudos y melodías hipnóticas, que no dejaron indiferente a nadie. Tras dar una vuelta por el recinto y ubicarnos bien, volvimos a “El Bosque” para disfrutar de otro clásico. Dj Rush en cabina, micro en mano, cantando alguno de sus míticos temas. Su selección fue idónea para la hora, con un Techno contundente, pero en el que predominaban las baterías características de finales de los 90s y principio de los 2000s.

A las 2:00 nos dirigimos al escenario “Open Air”, el escenario principal. Con un gran tamaño, un sonido impecable, y una disposición de las pantallas original, cumplía con creces. Kink mosteaba su famoso directo. Durante la hora que duró, pasó del House mas suave y bailable, al Techno más enérgico, de una manera muy orgánica. Tras ello, vuelta al bosque para ver a Ben Sims. El artista de la boina levanta pasiones en Aquasella, y él deleito a sus fieles con un set mas que correcto, aunque quizás se echo en falta algo más de energía en el ultimo tramo, pes la sesión pudo resultar algo plana. Llegaba el turno de otra de las sensaciones de la escena, Rebekah. Contundencia, contundencia y contundencia. 1 hora y media en la que la británica no nos dejó respirar, ni parar de bailar.

Decidimos volver al “Open Air” para bajar ligeramente las pulsaciones. Allí se encontraba Sven Vath. Si tenemos que definir su set con una palabra, esa es elegancia. Una selección exquisita, con mezclas perfectas. Para terminar la jornada, y ver el sol salir, Kolsch llegaba a escena. En su set no faltaron ninguno de sus clásicos, con una progresión ideal. Acabó su set a ritmo de “Grey”, y lanzando su sombrero a un público entregadísimo con él.

El sábado llegamos al recinto con una idea clara; la jornada que nos esperaba iba a ser agotadora, pero muy satisfactoria. En un día en el que los géneros estaban claramente separados, con Tech-House en “El Bosque” y Techno en el “Open Air”.
Comenzamos el día a los mandos de Derrick May. Figura clave para entender el Techno de Detroit, y un artista tras los platos. Su sesión, quizás por la hora (23:30) no terminó de enganchar al público. Mas por la selección, que, por la ejecución, que fue impecable. Tras él, llegaba Rodhad, uno de los artistas mas reclamados por el público. Era su primera vez en Aquasella, y no decepcionó. 1 hora y media de Techno en mayúsculas, con sus clásicas melodías oscuras, y unas transiciones largas y perfectas. El momento clave fue a mitad de su sesión, cuando sonó el “The Yard Man” de SRVD, que hizo al público enloquecer, y que supuso un soplo de aire fresco entre tanto bombo contundente y ambientes oscuros. Sin ninguna duda, lo mejor de la edición.

Tras coger un poco de aire, volvimos al “Open Air” para disfrutar del maestro. Oscar Mulero jugaba en casa, algo que se notó desde el minuto 1, con el público coreando su nombre. Su sesión fue un viaje, con el sonido Pole Group por bandera, y con sus peculiares mezclas. Estuvo acompañado de unas visuales ambientadas en el espacio, que resultaban ideales. Oscar no decepciona. Tras él otra de las mujeres mas en forma de la escena, Paula Temple, tomaba los mandos. Techno crudo, con subidones muy originales, que resultaban en bombos rotos y melodías épicas. Con los primeros rayos de sol, Surgeon y Lady Starlight nos mostraban su live. Perfectamente ejecutado, se notaba la química entre ambos, con un entendimiento en cabina único. A las 9:00 de la mañana, con las montañas llenas de niebla, y la lluvia amenazando, el dúo Fjaak llegaba a la cabina. Los alemanes están muy en forma, y llegaron con mucha energía al prau. Comenzaron con su “Keep the Funk”, y engancharon a todos los asistentes. Aprovechaban el formato live para manejar el público a su antojo, en una sesión de 1 hora que se hizo corta.

La lluvia empezaba a caer, y la energía también. Pero había que achantar. Nina Kraviz salía a escena. El publico enloqueció. Los primeros compases del “Bring” de Randomer comenzaron a sonar, y desde ahí fue un no parar. El cierre soñado por todos. La lluvia, en lugar de amargar la experiencia, le aportó un toque más de magia.

Aquasella es un festival que cuida a sus asistentes. Con un gran numero de personal, un camping en condiciones, y fuentes dentro del recinto con agua potable.
Aquasella es otro tipo de experiencia. Techno en mayúsculas, con propuestas musicales diferentes, en medio de las montañas. Sin ninguna duda, hay que vivirlo para entenderlo. Larga vida a Aquasella. Podéis encontrar información sobre la próxima edición en su pagina web.
