El pasado fin de semana, la Ciudad del Rock de Arganda del Rey, en Madrid, aguardó la novena edición de A Summer Story. Y es que el festival madrileño vuelve a consagrarse, un año más, como uno de los eventos más especiales del verano. El primero para dar el pistoletazo de salida. Dos días donde los amantes de la música electrónica solo podemos dar las gracias.
La viveza del festival es algo que comienza desde antes de entrar. Y es que algo que nos gustaría resaltar es el parking. Una cosa que parece tan mundana y simple se convierte en un verdadero punto de encuentro de múltiples fans. Antes de de comenzar a bailar dentro del recinto, ya muchos asistentes se congregan en la entrada para un previa sin precedentes. Un espacio gratuito (pues no era necesario mostrar la entrada al A Summer para acceder), donde decenas de trabajadores organizaban el área de manera fluida. Por nuestra parte además rápida, aunque como siempre, se dependía de la hora.
Una vez con tu vehículo aparcado, grupos de personas se reunían bajo la música de los altavoces, preparando incluso situaciones camperas, donde veías a los asistentes compartir cenas y bebidas. A falta de camping, pues «parkineo». También se observaban entradas de múltiples autocaravanas, que daban la oportunidad de un plan diferente a los fans que vinieran de lejos. A su vez, la organización dividía la entrada al parking en vehículos privados y de transporte público (buses y taxis), facilitando todo mucho más.
Para terminar, a pesar de todas sus ventajas, sí tenía un «pero». Y es que el momento de la salida al cerrar el festival era caótica. Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado vigilaban minuciosamente la única salida del recinto, provocando que el desalojo fuera muy lento. A pesar de que los trabajadores intentaban organizar lo mejor posible esa retirada, no parecía suficiente. Conclusión, se recomienda salir unos minutos antes del cierre, donde todo es mucho más fluido.

Aunque la seguridad a veces parezca tediosa, es necesaria. Y en eso A Summer Story también se lleva un más que merecido sobresaliente. Pues múltiples vigilantes (tanto policía y guardia civil como seguridad privada) y sanitarios se desplegaban por cada rincón para ofrecer una rápida actuación ante cualquier incidente.
Ya hablando del recinto, la Ciudad del Rock es un área que ofrece un increíble terreno, y que A Summer explotó muy bien. Este año se optó más por la calidad que por la cantidad, reduciendo a tres el número de stages, uno menos que en 2024. Decisión acertada, pues cada escenario aportó increíbles sets con grandes puestas en escena. Respecto a la distribución, todo estaba lo suficientemente cerca y a la vez separado para que no se mezclara, tanto el sonido como las aglomeraciones. Aunque algunos asistentes valoraron negativamente la mala conexión entre stages, ya que para cambiar entre AirEuropa y Ploom, era necesario atravesar el mainstage, algo que se podía hacer tedioso.
El festival contaba con una amplia zona de food trucks, con sus respectivas mesas y sillas donde podías sentarte y disfrutar de la comida, así como zonas de diferentes minijuegos representados por los patrocinadores. Para combatir el calor, bastantes fuentes de hidratación se colocaron en las esquinas. Igualmente, resaltar el buen planteamiento tanto de las taquillas como de la recarga de pulsera. Las primeras se situaban tanto dentro del recinto como en el propio parking, por lo que era a libre elección si querías guardar tus pertenencias más cerca del vehículo o en el propio festival. Respecto a la recarga de pulseras, tanto máquinas automáticas como puestos con personas repartidos por todo el espacio te permitían ingresar dinero. Con tarjeta y en efectivo, y siempre con un trabajador pudiendo asistirte. Finalmente, los baños eran amplios, evitando así los colapsos, otro punto a favor.

Antes de hablar de lo que fueron las actuaciones, otro tema de discusión fue el cambio de horarios respecto a otras ediciones. Y es que en 2025, A Summer Story cerraba sus jornadas a las 06:00, a diferencia de otros años, que era a las 08:00. La reducción de este tiempo ha supuesto un debate entre los fans. Para algunas personas, 10 horas de fiesta no son suficientes, y para otras, agradecen más tiempo de descanso. A opinión de cada uno queda, pero hay que recordar que no siempre más es mejor, y que si con reducir de un sitio se mejora la calidad de otros aspectos, bienvenido es.
Primer día, viernes
El cartel de 2025 era de escándalo. Para gustos colores, pero las confirmaciones en cuanto a variedad de géneros fueron muy alabadas en general.
El Lenovo Stage, la gran infraestructura de 60×25 metros y 300 metros cuadrados de pantallas leds que hizo el papel de mainstage, estuvo perfectamente representado en esta jornada. Y es que los amantes del techno y hard tech se frotaron las manos. El plato fuerte fue la belga Amelie Lens, hora y cuarto de quemar zapatilla repleto de sonidos enérgicos que hacían vibrar todo Arganda del Rey. Aunque no había descanso, pues después de ella, otra mujer de armas tomar la seguía. Amada en toda España, una de nuestras nacionales más internacionales dejaba una carta de presentación para lo que se vendría el sábado. Hablamos como no, de Fatima Hajji, y su hard tech. Siguiendo con este género, la batuta la recogió el carismático Héctor Oaks y sus vinilos, otro DJ que ha crecido mucho en los últimos años, y con motivo. Finalmente, el cierre lo puso el alemán Klangkuenstler, por si todavía te quedaba algo de suela, que se terminara de desintegrar.

El segundo escenario por excelencia de A Summer, el AirEuropa Stage optó más por la nostalgia y el EDM más clásico. Fallos menores de sonido no impidieron disfrutar de la jornada. Como estrella incondicional, Nicky Romero. Leyenda de la música electrónica que nos regaló una sesión para cantar y bailar como hace años, dejando los últimos minutos de su set para un homenaje a Avicii. Más artistas a destacar fueron: Seth Hills, que congregó ya a grandes cantidades de summers, cerrando con su nuevo tema con Armin van Buuren; Quintino, que repleto de clásicos nos hizo vivir una sesión muy Tomorrowland; nuestro español más amado, DJ Nano, que se preparaba para un mágico Oro Viejo el sábado ofreciendo un set de pura energía; y Marsal Ventura, un productor que es capaz de mezclar flamenco y techno, obligándote a cantar a pleno pulmón mientras te mueves sin parar. También queremos resaltar sin duda a Mike Williams, posiblemente el internacional que más ha visitado A Summer Story últimamente, y que él mismo demostró su amor por el festival con un set mágico.

Segundo día, sábado
En la segunda jornada estuvimos allí desde el minuto uno hasta el cierre. No nos podíamos perder nada.
El mainstage se abría con la presencia del primer andorrano que actúa en Tomorrowland, promesa en la escena musical, Joyse. Bajo la lluvia, que creó un momento de buscar resguardo, aunque por otra parte se agradecía para combatir el calor, la ucraniana Juicy M seguía dando la bienvenida a cada vez más asistentes, que no querían perderse nada de la jornada final. Le siguió el español con una carrera de más de 25 años en la escena, Brian Cross. Ya pasando la media noche, el trance se hacía con el control del main, pues Vini Vici ofrecía su sonido único a todos los summers.
Tras un pequeño parón, llegaba el momento clave. El Lenovo Stage repleto para dar la bienvenida a la traca final. Y como primer plato, Don Diablo. Leyenda de la música house, que en su set dejó toques de muchos géneros, entre ellos el drum & bass que últimamente le gusta tanto. Un gusto verle en cabina, siempre inventando. El segundo plato era posiblemente de los más esperados. El neerlandés Hardwell. Antes de hablar de su actuación, alabar la posibilidad que regaló A Summer Story de un meet & greet con él. Más de una decena de fans tuvieron la suerte de conocerle y pasar un rato con uno de los grandes artistas de la música electrónica, todo muy bien organizado tanto por el equipo de Hardwell como por el festival. Y bueno ya dentro del set, pura energía. Hora y media de auténtica locura donde vimos muchas de las canciones presentadas en Ultra por el DJ, y que todavía no han visto la luz. Finalmente llegados al cierre, otro artista legendario, que al igual que Hardwell, actuó durante una hora y treinta minutos enseñando lo mejor de la música electrónica pasada, presente y futura. Afrojack regaló el baile final definitivo.

Por otro lado, AirEuropa Stage estuvo controlado por lo que ya es tradición. Oro Viejo by DJ Nano nos hizo vibrar como nos tiene acostumbrados, con más de 4 horas del madrileño en cabina, y con la compañía de actuaciones especiales, como Rebeka Brown y K-Style. Igualmente, resaltar el set de Yves V, que nos teletransportó a lo mejor del gigante belga Tomorrowland. Un A Summer Story sin Oro Viejo no es un A Summer.
Finalmente, el tercer escenario de esta edición, Ploom Stage, fue controlado por Fatima Hajji y sus invitados. Auténticos artistazos del techno y hard tech actual ofrecieron la energía necesaria para no querer abandonar el stage. Brenda Serna, Aligment, Dexphase o Dyen son algunos ejemplos. Pero como actuación estrella, Reiner Zonneveld B2B Fatima Hajji se llevó la guinda.

A Summer Story ha demostrado en esta edición que es un festival capaz de dejar huella en España. Los cambios presentados, en su mayoría, han mejorado notablemente el evento. Nosotros no tenemos dudas que cada año irán a mejor, y que la décima edición será emblemática. No nos perderemos dicho aniversario, porque no hay verano sin A Summer Story. Todavía no conocemos las fechas exactas de 2026, pero muy pronto tendremos nuevas noticias. Hasta entonces, a mirar en bucle los vídeos y fotos que nos ha dejado 2025, recuerdos que siempre tendremos grabados. Finalmente, recordar que ya se puede solicitar la devolución del dinero sobrante en la pulsera aquí hasta el 10 de julio.
