Durante el fin de semana del 13 al 17 de agosto, Cullera volvió a transformarse en uno de los principales epicentros de la música electrónica de nuestro país. Medusa Festival celebró su duodécima edición bajo el nombre de Apsaras, un viaje a un universo inspirado en las mitologías hindú y budista que volvió a demostrar que el festival valenciano juega en otra liga cuando hablamos de producción.
Cuatro días de música, 150 DJs, nueve escenarios y finalmente 185.000 asistentes, batiendo el récord de público de Medusa. Una edición donde hubo espacio para prácticamente todos los sonidos electrónicos: EDM, house, techno, hard techno, hardstyle, hardcore y remember.
Pero este año Medusa no tuvo que enfrentarse únicamente al reto de organizar una ciudad temporal para miles de ravers. El calor y, sobre todo, una fuerte tormenta durante el sábado pusieron a prueba al festival.
Y Apsaras consiguió mantenerse en pie.
Organización y producción
Hablar de Medusa es hablar de un evento de dimensiones enormes. Y cuando congregas a decenas de miles de personas diariamente, posiblemente uno de los mayores retos no está solamente sobre los escenarios. Está alrededor de ellos.
Cullera lleva años conviviendo con el festival y durante estos días la localidad cambia completamente. Alojamientos llenos, supermercados repletos de meduseros y miles de personas caminando por sus calles convierten Medusa en algo que va bastante más allá del propio recinto.
La llegada de público comenzó realmente el jueves con la apertura de River Town Resort, la zona de descanso del festival, que ya acogía a miles de campistas antes incluso de que arrancaran las jornadas principales. Y aquí encontramos una de las novedades importantes de esta edición: Medusa ha querido evolucionar el concepto tradicional de camping hacia una pequeña ciudad festivalera. Sea Camp, Wind Camp, Luxury Village, Motel o Camper Zone son algunas de las diferentes alternativas que permitían adaptar la experiencia dependiendo del presupuesto y comodidad que buscara cada asistente.

Obviamente, vivir varios días en un camping en pleno agosto valenciano sigue siendo una prueba de supervivencia. Aunque Medusa no escatima en puntos de hidratación. El calor golpeó con fuerza durante la edición, pero curiosamente acabaría siendo el cielo quien protagonizaría uno de los momentos más complicados del festival.
El sábado una fuerte tormenta obligó a retrasar la apertura del recinto desde las 18:00 hasta las 20:00. Una decisión que, viendo posteriormente la intensidad del temporal en diferentes puntos de la Comunitat Valenciana, fue acertada. La organización comunicó la situación con antelación y reforzó la seguridad en la zona de descanso, donde permanecían más de 7.000 campistas. El viento y la lluvia provocaron algunos desperfectos, principalmente en lonas y elementos secundarios, pero finalmente la actividad pudo retomarse al atardecer sin incidentes graves.
Teniendo además en cuenta la historia reciente del festival, cualquier decisión relacionada con meteorología está inevitablemente mirada con lupa. En este caso, Medusa priorizó la seguridad y supo reaccionar ante una situación que podía haberse complicado mucho más. El único punto negativo que pudimos encontrar alrededor de este incidente, y todo el evento en general, ha sido la falta de cobertura. El colapso de la red impedía poder ver con rapidez los canales oficiales de información del festival o el contacto con tus amigos y familiares. Por suerte, el propio personal y fuerzas de seguridad comunicaban todo en persona.
También hay que destacar el dispositivo desplegado durante el evento. Cerca de mil efectivos entre agentes, sanitarios y auxiliares trabajaron durante las jornadas y el festival cerró sin incidentes graves de seguridad.
Recinto
Una vez dentro, Medusa vuelve a demostrar por qué es uno de los festivales más grandes de España. Aquí prácticamente existe un festival diferente dependiendo de hacia dónde decidas caminar. Y eso es posiblemente uno de sus principales atractivos.
No todos los asistentes que van a ver a Tiësto quieren escuchar posteriormente a Sara Landry. Tampoco todos los seguidores de Nico Moreno tienen por qué sentirse atraídos por Nervo. Medusa entiende perfectamente esto y distribuye su programación por diferentes áreas que permiten pasar de un género a otro prácticamente durante toda la noche. Techno, hard techno, EDM, remember, hardstyle o hardcore conviven dentro del mismo recinto. El resultado es una sensación bastante particular: puedes cruzar unos metros y parecer que has cambiado completamente de festival.

El evento alcanzó además su mayor pico de asistencia histórico durante el sábado, con 56.000 personas simultáneamente dentro del recinto. Una cifra que deja bastante clara la magnitud que ha alcanzado Medusa desde aquella primera edición de 2014.
Mover semejante cantidad de personas siempre complica las cosas, especialmente durante las actuaciones más esperadas, pero la amplitud del recinto y la división entre escenarios consigue distribuir parte del público.
Aunque hay un punto donde absolutamente todos terminamos mirando alguna vez: el mainstage.
Escenarios
Si hay algo por lo que Medusa se ha convertido en reconocible internacionalmente es por sus escenarios.
Y Apsaras probablemente sea uno de los mejores ejemplos. El mainstage alcanzaba los 105 metros de ancho y 27 metros de altura, con una estructura monumental inspirada en templos y elementos de la mitología asiática. No era simplemente colocar unas grandes pantallas alrededor del DJ. Aquí existe un trabajo escenográfico que forma parte de la identidad del festival. Y es que nuevamente, la colaboración de Brok Decor fue realmente fructífera, como ya se demostró la pasada edición en la premiación de los Iberian Festival Awards.
De día ya impresionaba. Pero de noche cambiaba completamente. Luces, láseres, pirotecnia y visuales conseguían que toda la estructura cobrara vida. El momento definitivo llegaba cada noche a las 23:00 horas con la ceremonia de apertura. Un total de 250 drones sobrevolaban la parte posterior del escenario creando diferentes figuras a 120 metros de altura mientras la música, las luces y los fuegos artificiales acompañaban la historia de Apsaras. Además, esta edición incorporó pirodrones y un novedoso sistema de pirotecnia horizontal. Una ceremonia que conseguía algo importante: que durante unos minutos dejara de importar quién pinchaba antes o después.

Pero Medusa no vive solamente de su mainstage.
Resonance volvió a ser el principal refugio para los amantes del techno y el house, recibiendo artistas como Fatima Hajji, Nico Moreno, Mau P, Marco Carola o Sara Landry. La estructura era realmente llamativa, situando en la parte central un monolito, que nos recordó al amado show de David Guetta. Por otra parte, Arcade Land, rescatando el nombre de la temática de 2025, así como piezas del antiguo mainstage, acogía algunos de los sonidos más contundentes de la edición.
A ellos se sumaban espacios como Beach Club, Dharma, Beyond o The Club, consiguiendo que prácticamente en cualquier momento hubiera una alternativa musical disponible.
Y eso también tiene una parte negativa. Es imposible verlo todo. La cantidad de solapamientos provoca que en ciertos momentos tengas que elegir entre artistas que perfectamente podrían ser cabezas de cartel en otros festivales. Problemas del primer mundo festivalero.
Actuaciones de la primera jornada
Con todos los escenarios ya funcionando y tras una gran pre party, comenzaba realmente Medusa 2026. Y había mucho donde elegir.
En Resonance, Fatima Hajji empezaba pronto a poner a prueba la resistencia de los asistentes. Dos horas de techno contundente mientras el sol todavía iba desapareciendo de Cullera eran solamente la introducción a lo que esperaba posteriormente en este escenario.
Pero viajemos al mainstage. Wade jugaba prácticamente en casa. El sevillano, prácticamente un valenciano más, volvía a Medusa después de protagonizar algunos de los momentos más recordados de anteriores ediciones. Y este año, su cierre a ritmo de la música fallera, con orquesta sobre el escenario, volverá a ser parte la historia.
Tras él llegaba una artista que continúa creciendo a pasos gigantes. Miss Monique colocaba su característico melodic techno frente a Apsaras. Posiblemente uno de los sonidos que mejor encajaban con la estética del escenario: melodías, visuales y una producción capaz de crear esos momentos más emotivos que se agradecen entre tanta contundencia.
Y posteriormente llegaba uno de los sets que más curiosidad despertaban, HALŌ. La unión de Third Party, DubVision y Matisse & Sadko es prácticamente una carta de amor al progressive house. Cinco productores que han formado parte de algunos de los mejores años del EDM juntos sobre un mismo escenario. Para cualquier nostálgico de aquella época dorada, poco más había que explicar.

Tras ellos, Dimitri Vegas tomó Apsaras. Uno de los artistas más relacionados históricamente con Tomorrowland aterrizaba en Cullera con una propuesta bastante más contundente de lo que muchos todavía pueden relacionar con él. Del big room nostálgico al hard techno que desata la locura hoy en día. DJs From Mars con sus míticos mashups EDM y Mandy con su hardstyle ponían la guinda al main.
Mientras tanto, quienes buscaran algo todavía más agresivo tenían pocas dudas. Nico Moreno, Vendex y posteriormente Fantasm convertían Resonance en una auténtica trituradora.
Y Arcade Land tampoco permitía demasiado descanso con los BPMs al máximo. Raw y hardstyle por doquier de las manos de artistas como Rebelion, Phuture Noize, D-Sturb, Wildstylez y Partyraiser. Mención especial a los gemelos Sound Rush y al dúo formado por Ran-D y Adaro, Gunz for Hire. Shows que disfrutamos de una forma impresionante y enérgica.
Actuaciones de la segunda jornada
El sábado comenzó de una forma completamente diferente a la planeada. La tormenta obligó a retrasar la apertura durante unas pocas horas, modificando inevitablemente parte de la experiencia de la jornada. Pero para los afortunados que vivíamos la experiencia camping, un DJ en la carpa de la zona de restauración agrupaba a todos los meduseros para animar la fiesta y que no se notara este incidente. Comunidad festivalera en estado puro.
Ya con las puertas abiertas, el público respondió. Hasta el punto de convertirse en la jornada con mayor cantidad de asistentes simultáneos de la historia del festival.
En el mainstage, Aarón Sevilla comenzaba a poner sonidos afro y latin house mientras Apsaras recuperaba la vida después de la tormenta.
Después llegaba uno de los DJs que mejor representa actualmente la nueva generación del house, James Hype. El británico está viviendo uno de los puntos más altos de su carrera y Medusa era una oportunidad perfecta para volver a demostrar algo que ya conocemos: técnicamente está entre los artistas más divertidos de ver detrás de unos platos.
Después, el brasileño Alok continuaba acercando el mainstage hacia sonidos más accesibles y comerciales antes de que apareciera uno de los habituales cuando hablamos de grandes festivales, Steve Aoki. Podremos debatir durante horas si te gusta más o menos su música, pero cuesta discutir que sabe montar un espectáculo. El estadounidense convirtió nuevamente su sesión en una fiesta donde el DJ deja de ser solamente alguien detrás de una mesa para convertirse en protagonista absoluto del show, ya fuera subiendo a Sub Zero Project para presentar su nuevo tema o con su clásico «tarteo». Después, DJ Nano tomaba el relevo representando al talento nacional en una de las franjas más importantes de la noche.

Sin embargo, una de las noticias negativas llegaba desde Resonance. Carl Cox no pudo actuar. El británico, uno de los grandes cabezas de cartel de esta edición, sufrió problemas con su vuelo y no consiguió llegar a Valencia a tiempo. Una cancelación de última hora que obviamente decepcionó a muchos asistentes que esperaban escuchar uno de los míticos «Oh yes, oh yes» en Cullera. Son cosas que pueden suceder en un festival, aunque cuando hablamos de una figura de esta magnitud el golpe es importante. Igualemene, este stage no estuvo desamparado, pues figuras como Karretero, Chelina Manuhutu, Mau P o Ben Sims mantuvieron el Resonance en lo alto.
Pero la noche todavía guardaba uno de sus conceptos más grandes. Y en nuestra opinión, el mejor set de todo Medusa 2026. 4444 Of A Kind cerraba el mainstage reuniendo cuatro DJs en cabina. Sub Zero Project y D-Block & S-Te-Fan, unidos como grupo, presentaban música nueva para dar y tomar, ofreciendo una visión del hardstyle completamente evolucionada. Los que presenciamos el acontecimiento realmente fuimos afortunados.

No podemos terminar la jornada sin hablar del takeover de 240 km/h en Arcade Land. Sonidos contundentes y de calidad de la mano de la marca creada por Adrian Mills, que nos regaló actuaciones tan increíbles como la suya propia, Aerea (live), Serafina o la sensación belga, Novah, que tuvo que retrasar su actuación, pero no fue impedimento para disfrutarla.
Actuaciones de la tercera jornada
Último día. Las fuerzas ya empezaban a escasear, pero Medusa había guardado uno de sus principales reclamos para el domingo.
Hablamos de Tiësto. El neerlandés regresaba a Valencia después de más de dos décadas y solamente eso ya convertía su actuación en uno de los momentos más especiales de todo el festival. Hablar de Tiësto es complicado porque prácticamente cada generación tiene uno diferente. Está el del trance, el de los grandes himnos de los 2000, el que posteriormente abrazó el EDM y el artista mucho más comercial de los últimos años. Frente a un Apsaras completamente lleno, Medusa conseguía tener delante a una de las figuras que ayudaron a convertir al DJ en una auténtica estrella global. Era el nombre del cartel. Por nuestra parte, nos gustó el toque trancero de vuelta a los orígenes, pero no fue un set para enmarcar.
Después de la ceremonia llegaría además una de las sorpresas del festival: DJ Pepo apareció en el escenario principal, recibiendo un homenaje a una trayectoria fundamental dentro del techno nacional.
Posteriormente, Oliver Heldens tomaba la cabina. El neerlandés siempre ha sido uno de esos DJs capaces de moverse entre un sonido festivalero y la fiesta más animada, y su regreso a Cullera servía perfectamente como transición hacia una recta final mucho más intensa.
Porque después venía el espectáculo de Timmy Trumpet. El favorito de muchos meduseros. Pocas sorpresas aquí. Trompeta en mano, saltos, hardstyle, EDM y absolutamente ninguna intención de permitir descansar a nadie. Y al mismo ritmo, continuó uno de los reyes del hard techno actual, y es que ek carismático Holy Priest rompió totalmente el mainstage con su energía.

Y finalmente NERVO cerraban Apsaras, poniendo fin musicalmente a cuatro días donde el escenario principal había vivido prácticamente de todo.
Pero el festival todavía guardaba una última opción para los que se negaban a marcharse. Mientras el mainstage bajaba el telón tras un impresionante End Show que ponía la piel de gallina, Resonance tenía otros planes. Hugel había pasado previamente por el escenario, siendo altamente demandado por el público con su sonido latin house, y unas visuales que recordaban a sus residencias ibicencas. Después Marco Carola tomó el control, seguido del legendario Adam Beyer y finalmente, cuando el amanecer empezaba a aparecer sobre Cullera, Sara Landry fue la encargada de cerrar oficialmente Medusa 2026. Techno oscuro hasta las 6:30 de la mañana, y que gran elección para las últimas fuerzas de las que gozábamos.

Finalmente, no se puede cerrar el domingo sin hablar de dos takeovers de auténtica locura. Primero, la Masters Of Hardcore de Arcade Land, que reune lo mejor de la escena hardcore con sets como el de Angerfist, Lil Texas, Anime o Mad Dog. Al igual que el año pasado, se siente un espacio pequeño para tal interés del público en asistir. Y segundo, el sonido maquinero que nuevamente goza del auge que se merece, y es que el stage de Dharma acogía Universo Makina, donde durante cinco horas, Pastis & Buenri & DJ Sisu nos regalaban un impresionante show donde los tres se agrupaban en el centro, cada uno desde su controladora, para hacernos bailar como locos.
Conclusión
Medusa vuelve a demostrar por qué ocupa una posición tan importante dentro de la música electrónica española. Y es que 185.000 asistentes no llegan por casualidad.
El festival ha conseguido construir una identidad fácilmente reconocible donde su producción es prácticamente tan importante como el cartel. Puedes ver una fotografía del mainstage sin encontrar ningún logotipo y saber perfectamente que estás delante de Medusa. Y eso tiene mucho mérito. Apsaras posiblemente sea uno de los mejores ejemplos. Un escenario gigantesco, una ceremonia con drones y pirotecnia y una puesta en escena que intenta que el festival sea algo más que colocar DJs uno detrás de otro.
Musicalmente, pocas quejas se pueden poner. Poder pasar en una misma noche de Miss Monique a HALŌ, Dimitri Vegas, Nico Moreno o Wildstylez representa perfectamente lo que es Medusa. Variedad.

Quizás esa sea también una de sus principales fortalezas frente a otros festivales españoles. No intenta decidir qué sonido electrónico debe gustarte. Te ofrece prácticamente todos.
También hay aspectos inevitables cuando hablamos de un evento de esta magnitud. Miles de personas desplazándose simultáneamente, solapamientos dolorosos y cuatro días de intensidad que convierten la experiencia en una pequeña maratón.
Y este año apareció además un rival que nadie había invitado. La meteorología, aunque como ya se ha comentado, actuación buena y sin incidentes.
La cancelación de Carl Cox fue el gran aspecto negativo en cuanto a cartel. Uno de los nombres más importantes desaparecía pocas horas antes de su actuación por circunstancias completamente externas al festival. Pero sería injusto permitir que eso ocultara todo lo demás.
Tiësto regresando a Valencia más de veinte años después, la aparición de DJ Pepo, el estreno de 4444 Of A Kind en España, la ceremonia de Apsaras o Sara Landry cerrando el festival con el amanecer fueron algunos de esos momentos que ayudan a construir los recuerdos de una edición.

Porque después de doce años, Medusa ya no necesita demostrar que puede organizar uno de los mayores festivales electrónicos de España. El reto ahora es otro. Seguir creciendo sin perder aquello que hizo que miles de personas empezaran a viajar cada agosto hasta Cullera simplemente para bailar. Y no solo españoles. Algo que nos ha impresionado es que el festival es cada vez más internacional. No solo ves ya banderas europeas de franceses, alemanes o ingleses. Países del otro lado del charco como Brasil, Argentina, Venezuela o Colombia también se dejan ver por Medusa.
Medusa ya ha puesto fecha al siguiente capítulo: del 12 al 16 de agosto de 2027. La preventa ya ha colgado el cartel de sold out, y la devolución del cashless está abierta hasta el 11 de septiembre. Nosotros solamente esperamos una cosa. Volver a estar allí cuando despierte el próximo mundo de Medusa.
